Nuestro cuerpo funciona siguiendo ciclos naturales que se repiten cada 24 horas. Estos ritmos —llamados ritmos circadianos— regulan el sueño, la temperatura corporal, la liberación de hormonas y múltiples funciones esenciales.

Cuando este reloj interno pierde sincronía con el día y la noche, aparece un grupo de alteraciones conocido como trastornos del ritmo circadiano.

Estas alteraciones pueden afectar la capacidad de conciliar el sueño, mantenerse despierto en los momentos adecuados o dormir en horarios compatibles con la vida diaria.

¿Qué son los trastornos del ritmo circadiano?

Son trastornos del sueño en los que existe un desajuste entre:

  • el horario en que el cuerpo “cree” que debe dormir, y
  • el horario en que la persona realmente necesita dormir para vivir, trabajar o estudiar.

Este desfase no solo altera el sueño; también impacta procesos metabólicos, la concentración, el ánimo y el rendimiento diario.

¿Por qué se producen?

Las causas pueden dividirse en dos grandes grupos:

  1. Alteraciones internas (endógenas)

Ocurren cuando el propio reloj biológico pierde su capacidad para alinearse con el ciclo de 24 horas.

El centro regulador se encuentra en el núcleo supraquiasmático, una estructura del hipotálamo que actúa como “marcapasos” del organismo.

Cuando este sistema se desajusta, todo el cuerpo queda fuera de ritmo.

  1. Factores externos o ambientales

Corresponden a situaciones que interfieren con el funcionamiento normal del reloj interno:

cambios bruscos de horario, turnos nocturnos, exposición irregular a la luz, o hábitos de sueño muy variables.

Principales trastornos del ritmo circadiano

✓ Síndrome de fase retrasada o adelantada del sueño

Las personas con estos síndromes mantienen un ritmo de 24 horas, pero el horario está desplazado:

  • Fase adelantada: sueño muy temprano (por ejemplo, dormirse a las 18:00 y despertar a las 02:00).
  • Fase retrasada: dificultad para dormir antes de las 03:00 y despertar natural a media mañana o cerca del mediodía.

Estos patrones solo se consideran un trastorno cuando interfieren con la vida cotidiana.

✓ Síndrome de sueño de fase irregular

Aquí no existe un ciclo consolidado: la persona duerme en múltiples siestas irregulares, tanto de día como de noche.

Es más frecuente en adultos mayores, personas con enfermedades neurodegenerativas o personas no videntes.

✓ Trastorno del sueño con ritmo distinto a 24 horas

El reloj interno funciona en ciclos que no duran 24 horas; suelen ser más largos.

Como consecuencia, la hora natural de dormir y despertar se desplaza progresivamente cada día.

Más común en personas ciegas, ya que la luz es la principal señal que sincroniza el ritmo circadiano.

Trastornos causados por factores externos

✓ Jet lag

Ocurre al viajar rápidamente a través de varios husos horarios. La alternancia brusca entre luz y oscuridad desajusta el reloj interno, provocando cansancio, insomnio, somnolencia diurna y malestar general.

Los viajes norte–sur no producen jet lag porque no alteran el ciclo luz-oscuridad.

✓ Trastorno del sueño por trabajo en turnos

Afecta a quienes alternan turnos diurnos y nocturnos o trabajan exclusivamente de noche.

El cuerpo debe dormir cuando naturalmente debería estar despierto, lo que genera fatiga crónica, insomnio y somnolencia durante las horas laborales.

¿Qué síntomas generan estos trastornos?

Dependiendo del tipo, pueden aparecer:

  • Cansancio persistente
  • Irritabilidad y cambios del ánimo
  • Problemas gastrointestinales
  • Disminución del rendimiento laboral o académico
  • Somnolencia en horarios inapropiados
  • Dificultad para conciliar el sueño o mantenerlo
  • Disminución del deseo sexual
  • Alteraciones cognitivas (memoria, concentración)

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

Los trastornos circadianos pueden afectar a diversos grupos:

  • Personas con enfermedades neurodegenerativas
  • Adultos mayores
  • Personas no videntes
  • Quienes trabajan en turnos rotativos o nocturnos
  • Viajeros frecuentes
  • Personas con historial familiar
  • Pacientes con trastornos psiquiátricos (depresión, trastorno bipolar, esquizofrenia, TOC)
  • Personas con daño cerebral previo
  • Usuarios de ciertos fármacos que alteran el ciclo sueño-vigilia

Tratamiento de los trastornos del ritmo circadiano

El abordaje depende del tipo de trastorno, pero suele incluir:

  • Terapias de luz

La exposición programada a luz brillante ayuda a “resetear” el reloj interno en momentos estratégicos.

  • Higiene del sueño

Horarios regulares, ambiente adecuado, limitar siestas, evitar pantallas antes de dormir.

  • Cambios en el estilo de vida

Reducir alcohol y cafeína, regular la exposición a luz, optimizar hábitos de descanso.

  • Tratamientos farmacológicos y melatonina

En algunos casos se utiliza melatonina o medicamentos que ayudan a conciliar el sueño o mejorar la vigilia, siempre bajo supervisión médica.

¿Qué hacer si sospecho que tengo un trastorno circadiano?

Estos trastornos no implican un riesgo vital, pero sí pueden afectar profundamente la calidad de vida.

Lo más importante es obtener un diagnóstico adecuado y descartar otras condiciones asociadas.

No es un problema de “falta de disciplina”.

Es una alteración real del reloj biológico, con tratamiento disponible.

Se recomienda:

  • Mantener rutinas de sueño regulares
  • Evitar alcohol, cafeína y pantallas en la noche
  • No automedicarse
  • Consultar a un especialista en medicina del sueño para un plan personalizado

Dormir bien cambia tu vida.
Empieza a cuidarte hoy.