Apnea del sueño: en qué consiste y por qué es importante detectarla a tiempo

Apnea del sueño: en qué consiste y por qué es importante detectarla a tiempo

Los trastornos del sueño son más habituales de lo que pensamos. Se estima que casi la mitad de las personas tendrá alguna alteración del sueño a lo largo de su vida, y dentro de ellas, la apnea del sueño es una de las más frecuentes. Se calcula que una de cada siete personas podría padecerla, especialmente hombres mayores de 50 años.

Aun así, sigue siendo una condición poco diagnosticada y muchas veces subestimada.

Tipos de apnea del sueño

Existen tres tipos principales:

  1. Apnea obstructiva del sueño (AOS)

Es la forma más común. Ocurre cuando la vía aérea se estrecha o colapsa durante el sueño, impidiendo el paso normal del aire.

  1. Apnea central del sueño

En este caso, el problema no está en la vía aérea, sino en que el cerebro no envía correctamente las señales para mantener la respiración.

  1. Apnea del sueño compleja

Corresponde a la combinación de apnea obstructiva y apnea central.

En este artículo nos centraremos en la apnea obstructiva del sueño, ya que es la que vemos con mayor frecuencia en la práctica clínica.

Síntomas de la apnea obstructiva del sueño

La apnea puede manifestarse tanto de día como de noche.

Síntomas diurnos

  • Somnolencia excesiva.
  • Dolor de cabeza al despertar.
  • Dificultad para concentrarse y menor rendimiento en el trabajo.
  • Cambios en el ánimo o irritabilidad.

Síntomas nocturnos

  • Ronquidos fuertes o irregulares.
  • Pausas respiratorias observadas por la pareja.
  • Insomnio o despertares frecuentes.
  • Reflujo gástrico.
  • Sudoración nocturna.

Estos síntomas suelen pasar desapercibidos o atribuirse al estrés o al cansancio, lo que retrasa la consulta.

Factores que favorecen la apnea del sueño

Algunas condiciones aumentan el riesgo de presentar apnea obstructiva:

  • Sobrepeso u obesidad.
  • Cuello ancho o engrosado.
  • Obstrucción nasal por alergias, sinusitis o desviación del tabique.
  • Menor tono muscular en la vía aérea.

Además, ciertos hábitos pueden empeorar el cuadro:

  • Consumo de alcohol o sedantes.
  • Dormir boca arriba.
  • Consumo elevado de cafeína.

Un mito frecuente es que el alcohol “ayuda a dormir”. Aunque puede inducir el sueño, lo vuelve superficial, interrumpido y de mala calidad, además de relajar la musculatura de la vía aérea y aumentar los ronquidos y apneas.

Cómo se diagnostica la apnea del sueño

El diagnóstico comienza con una evaluación clínica y la revisión de los síntomas.

Sin embargo, para confirmar la apnea y determinar su gravedad, es necesario realizar un estudio del sueño.

¿Qué es la polisomnografía?

Es el examen más completo para evaluar el sueño.

Registra:

  • respiración,
  • oxigenación,
  • fases del sueño,
  • movimientos,
  • ritmo cardíaco.

Se realiza durante una noche y permite identificar las apneas, su frecuencia y su impacto en la calidad del sueño.

Tratamiento de la apnea obstructiva del sueño

El tratamiento depende de la severidad del cuadro, pero el dispositivo más efectivo para los casos moderados y severos es el CPAP, que entrega un flujo de aire a presión constante para mantener la vía aérea abierta durante el sueño.

Además del CPAP, es importante abordar condiciones asociadas:

  • Hipertensión arterial.
  • Diabetes y dislipidemias.
  • Enfermedades nasales (rinitis, sinusitis, pólipos, desviación del tabique).
  • Alteraciones en mandíbula o paladar blando.

Y, por supuesto, es clave modificar hábitos que empeoran la apnea:

  • Reducir alcohol y sedantes.
  • Evitar el sedentarismo.
  • Regular el consumo de cafeína.
  • Mejorar la higiene del sueño.

¿Qué ocurre si no trato la apnea del sueño?

La apnea no tratada puede generar complicaciones importantes, entre ellas:

  • Dificultad para controlar la hipertensión.
  • Mayor riesgo de infartos cardíacos o cerebrales.
  • Peor control de la diabetes.
  • Arritmias cardíacas.
  • Mayor probabilidad de accidentes de tránsito o laborales.
  • Disminución del rendimiento, la memoria y la concentración.
  • Reducción del deseo sexual.

Dormir bien es salud

El sueño es un pilar fundamental para el buen funcionamiento del organismo. Cuando está alterado de forma crónica, repercute en la salud física, emocional y cognitiva.

Si sospechas que podrías tener apnea del sueño o reconoces algunos de estos síntomas en ti o en tu pareja, lo ideal es consultar con profesionales especializados en medicina del sueño.

Dormir bien cambia tu vida.
Empieza a cuidarte hoy.